Cinco años después: en Mauritania, el diálogo echa raíces en las aulas, los teatros y las redes comunitarias
Misión de seguimiento y evaluación de Dialogue360 del KAICIID | Nuakchot, Mauritania | Mayo de 2026
Cuando las organizaciones de la sociedad civil mauritana se reunieron en Nuakchot para la tercera misión de seguimiento y evaluación de Dialogue360, la cuestión que tenían ante sí no era únicamente qué se había implementado. Era qué había perdurado.
A lo largo de dos jornadas, los días 23 y 24 de mayo de 2026, las organizaciones apoyadas a través de Dialogue360 revisaron las iniciativas desarrolladas entre 2020 y 2025 en ámbitos como la inclusión de las personas migrantes, la educación para la ciudadanía, la cohesión social, la lucha contra el discurso de odio, la participación juvenil y el diálogo en entornos educativos y religiosos. Detrás de las presentaciones había historias concretas de personas que trabajan con niños migrantes, docentes, estudiantes de escuelas tradicionales, líderes comunitarios, activistas en redes sociales y organizaciones comprometidas con mantener unidas a las comunidades en contextos sociales en transformación.
La misión reunió a los socios del programa para evaluar cómo se habían aplicado los enfoques basados en el diálogo en contextos comunitarios reales, qué impacto habían generado y de qué manera podía reforzarse la cooperación en el futuro. También abrió un debate más amplio sobre cómo las organizaciones de la sociedad civil de Mauritania pueden seguir utilizando el diálogo interreligioso e intercultural para afrontar la discriminación, las presiones migratorias y los desafíos relacionados con la cohesión social.
Dialogue360 parte de la premisa de que la cohesión social duradera se fortalece de forma más eficaz cuando son los actores locales quienes lideran el proceso, ya que conocen las realidades, necesidades y aspiraciones de sus propias comunidades. En lugar de ejecutar proyectos directamente, el programa apoya a organizaciones de la sociedad civil, educadores, líderes religiosos y comunitarios para que diseñen iniciativas de ámbito local adaptadas a los desafíos específicos de cada contexto. En países como Mauritania, donde la migración, la diversidad étnica y cultural y la evolución de las dinámicas sociales requieren respuestas ajustadas a la realidad, este enfoque permite que el diálogo surja desde las propias comunidades. Al invertir en capacidades, alianzas y redes locales, Dialogue360 no solo respalda iniciativas individuales, sino que también contribuye a construir una base sostenible para la convivencia pacífica y la resiliencia que pueda mantenerse mucho después de que concluyan los proyectos concretos.
Una respuesta práctica a la vulnerabilidad
Varias de las iniciativas analizadas se centraron en las personas migrantes y refugiadas, especialmente en Nuadibú, una ciudad que los participantes describieron como un importante centro económico y puerta de entrada que atrae a migrantes procedentes de diversos países africanos y asiáticos, así como a personas refugiadas de países afectados por conflictos o situaciones de inestabilidad interna.
Durante la pandemia de COVID-19, la Association of Literacy Volunteers puso en marcha la iniciativa «Together to Protect Migrants and Refugees from the Spread of COVID-19», con el objetivo de llegar a grupos especialmente expuestos al riesgo de quedar excluidos de la información y de los servicios de apoyo sanitario. La organización informó de la distribución de 2.000 folletos informativos, 2.000 mascarillas y 1.000 botes de gel hidroalcohólico, además de organizar campañas de sensibilización en radio y reuniones con representantes de las comunidades migrantes.
Posteriormente, la misma organización colaboró con la Mauritanian Scouts and Guides Association, en Nuadibú, en la iniciativa «Through Solidarity and Brotherhood, We Succeed in Confronting Corona», que amplió el trabajo realizado anteriormente y se dirigió a comunidades migrantes y refugiadas, familias vulnerables y organizaciones locales de migrantes. Según los datos presentados, el proyecto alcanzó a 1.490 personas, frente a un objetivo inicial de 1.160, combinando actividades de sensibilización, orientación sobre vacunación y distribución de material de protección.
Lo más importante de estas iniciativas no fue únicamente la distribución de suministros. Las organizaciones señalaron que su trabajo contribuyó a reducir el miedo, mejorar el acceso a la información y fortalecer los vínculos entre las comunidades migrantes, las organizaciones locales y las instituciones públicas. En este sentido, la respuesta de emergencia se convirtió también en una oportunidad para generar confianza.
Los niños, en el centro de la cohesión social
Otras iniciativas situaron a los niños y a los jóvenes en el centro de su trabajo. La Vision of Youth Organization, en colaboración con la Youth Theatre Enthusiasts Association, presentó una iniciativa sobre el derecho a la educación de los niños migrantes mediante el uso de técnicas teatrales. El proyecto formó a 80 niños en diálogo y ciudadanía, reunió a menores de distintas nacionalidades en actividades compartidas y utilizó el teatro para cuestionar los estereotipos negativos.
Otra iniciativa, desarrollada por la Association of Development Volunteers and Health Education, en colaboración con la Mauritanian Scouts and Guides Association y la Mauritanian Organization for Maternal and Child Health, se centró en promover la ciudadanía y la paz entre los niños migrantes a través de la educación. Ejecutada en Nuadibú entre marzo y junio de 2024, estuvo dirigida a niños migrantes, niños mauritanos y docentes que trabajan en escuelas para población migrante. La iniciativa formó a 10 profesores, ofreció apoyo académico a 130 menores y distribuyó material escolar a otros 80.
Estos proyectos ponen de manifiesto por qué la educación fue uno de los temas más recurrentes durante la misión, entendida como algo más que un simple servicio. Se presentó como un espacio donde los niños aprenden si la diferencia debe percibirse como una amenaza o como una parte natural de la vida compartida. Al reunir a niños migrantes y de las comunidades de acogida en los mismos espacios educativos y culturales, las iniciativas trataron de reducir el aislamiento y fortalecer la convivencia pacífica desde edades tempranas.
Llevar el diálogo a las escuelas tradicionales y a los espacios digitales
La misión también examinó iniciativas destinadas a combatir el discurso de odio, el extremismo y los conflictos sociales en aquellos espacios donde se conforman las actitudes de la opinión pública.
La Mauritanian Scouts and Guides Association, en Nuadibú, en colaboración con la Association of Development Volunteers and Health Education, presentó un proyecto para combatir el discurso de odio y el extremismo entre estudiantes de escuelas tradicionales (katatib o mahadras). Desarrollada entre abril y julio de 2023, la iniciativa estuvo dirigida a estudiantes, docentes y educadores religiosos. La organización informó de que alcanzó a 302 participantes, entre ellos 20 profesores de escuelas tradicionales que recibieron formación específica, además de actividades de sensibilización dirigidas al alumnado. El proyecto contribuyó a introducir los valores de la tolerancia en los espacios educativos y fomentó el reconocimiento de que el discurso de odio debe abordarse de manera abierta.
La Human Capacity Support Association presentó otra iniciativa centrada en sensibilizar a estudiantes mauritanos sobre la importancia del diálogo interreligioso. Dirigido a jóvenes, mujeres y estudiantes de escuelas tradicionales de entre 15 y 20 años, el proyecto alcanzó a 170 beneficiarios directos y promovió valores como la moderación, la tolerancia, la paz social y la aceptación de la diferencia.
Al mismo tiempo, la iniciativa «What Brings Us Together», de la Sahel Foundation, demostró hasta dónde puede llegar una campaña basada en el diálogo una vez que trasciende el papel. Lanzada para combatir la discriminación, el racismo, la desigualdad, la corrupción y los discursos divisivos presentes en las redes sociales mauritanas, la campaña combinó una sesión inicial de diálogo, contenidos interactivos en línea y una conferencia virtual sobre cohesión social, movilizando a más de 5.000 personas a través de las plataformas digitales. Su impacto fue mucho más allá de los propios canales de la campaña: la cohesión social pasó a convertirse en un tema recurrente durante la campaña electoral nacional; en junio de 2023 se celebró una manifestación frente al Parlamento contra el discurso de odio; el Gobierno hizo un llamamiento público a la unidad nacional; y la televisión y la radio estatales dedicaron una amplia cobertura a la cohesión nacional. Pocas de las iniciativas analizadas durante la misión mostraron una conexión tan clara entre una campaña en línea y un debate de alcance nacional.
De los proyectos a una plataforma nacional
Un mensaje recurrente en todas las presentaciones fue que el diálogo no puede seguir siendo una actividad puntual incorporada a los proyectos. Los participantes debatieron cómo integrar mejor el diálogo interreligioso e intercultural en los mandatos institucionales y en los programas de trabajo, especialmente en ámbitos relacionados con la migración, la discriminación, la participación juvenil, la educación y la resiliencia comunitaria.
La misión incluyó también un grupo focal dedicado a estudiar la posible creación de una red nacional Dialogue360 en Mauritania. Los participantes debatieron cómo podría estructurarse esta red, qué mecanismos de coordinación serían necesarios y de qué manera podría fortalecer la cooperación entre las organizaciones que trabajan en el ámbito del diálogo y la cohesión social.
El valor de una red de estas características sería eminentemente práctico. Facilitaría el intercambio de experiencias entre organizaciones, la coordinación de futuras actividades, el aprendizaje mutuo y el fortalecimiento de las alianzas con autoridades locales, educadores, líderes religiosos y comunitarios.
La misión de evaluación puso de manifiesto que Dialogue360 ha apoyado mucho más que un conjunto de actividades puntuales. En Mauritania, ha permitido a los actores locales poner a prueba el diálogo como método de trabajo en escuelas, comunidades, espacios de educación religiosa, estructuras de apoyo a personas migrantes y plataformas digitales.
La siguiente cuestión consiste ahora en determinar si estos esfuerzos pueden mantenerse, conectarse entre sí y ampliarse. Las organizaciones participantes han demostrado que el diálogo puede ayudar a las personas a gestionar sus diferencias de forma concreta y práctica. Lo que necesitan ahora es una cooperación sostenida, una mayor visibilidad y mecanismos que permitan que la experiencia acumulada a nivel local contribuya a orientar enfoques nacionales más amplios en materia de cohesión social.
En el barrio de El Mellah, en la ciudad marroquí de El Jadida, dentro de la antigua ciudad portuguesa, el mar estaba lo…
El cálido aroma de las especias impregna la calle Abbas El Akkad, una de las principales arterias comerciales del barrio…
Durante unos instantes, el silencio resultó extraño, casi incómodo, después de varios días leyendo voces cargadas de pérdida,…
